Actualizado: 27 Abril 2026
No podrá el árbitro compeler a ningún testigo a que concurra a declarar ante él.
Sólo podrá tomar las declaraciones de los que voluntariamente se presten a darlas en esta forma.
Cuando alguno se niegue a declarar, se pedirá por conducto del árbitro al tribunal ordinario correspondiente que practique la diligencia, acompañándole los antecedentes necesarios para este objeto.
Los tribunales de derecho podrán cometer esta diligencia al árbitro mismo asistido por un ministro de fe.