No son hábiles para declarar como testigos:
1. Los menores de catorce años. Podrán, sin embargo, aceptarse las declaraciones sin previo juramento y estimarse como base para una presunción judicial, cuando tengan discernimiento suficiente;
2. Los que se hallen en interdicción por causa de demencia;
3. Los que al tiempo de declarar, o al de verificarse los hechos sobre que declaran, se hallen privados de la razón, por ebriedad u otra causa;
4. Los que carezcan del sentido necesario para percibir los hechos declarados al tiempo de verificarse éstos;
5. Los sordos o sordomudos que no puedan darse a entender claramente;
6. Los que en el mismo juicio hayan sido cohechados, o hayan cohechado o intentado cohechar a otros, aun cuando no se les haya procesado criminalmente;
7. Los vagos sin ocupación u oficio conocido;
8. Los que en concepto del tribunal sean indignos de fe por haber sido condenados por delito; y
9. Los que hagan profesión de testificar en juicio.